La falta de habilidades numéricas de las personas aumenta el riesgo de padecer enfermedades

La doctora Rocío García-Retamero durant la seva intervencióLa falta de habilidades numéricas por parte de las personas aumenta el riesgo de padecer enfermedades, ya que dificulta la comprensión de información clínica vital. Además se suman otros factores que obstaculizan poder entender correctamente la información, como la edad, el sexo o el nivel de educación.

Estas son algunas de las conclusiones de los estudios realizados por el equipo de la doctora Rocío García Retamero, profesora asociada del Departamento de Psicología Experimental y miembro del Grupo de Investigación en Aprendizaje, Emoción y Decisión de la Universidad de Granada e investigadora asociada al Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Berlín.

García Retamero expuso algunos de estos resultados el pasado 30 de octubre, durante la conferencia «Cómo mejorar la comprensión sobre riesgos de salud», que pronunció en el marco de la Jornada Gestionando la incertidumbre, compartiendo decisiones en la práctica clínica organizada por la Sección de Gestión Clínica de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria.

Sus estudios demuestran que una de cuatro personas responden de manera incorrecta en más de la mitad de preguntas básicas sobre información numérica. Así, estas personas no podrían contestar preguntas como la que la doctora García Retamero lanzó al público de la sala: ¿cuál de las siguientes cantidades representa un riesgo mayor de contraer una enfermedad? Un riesgo que afecta: a) 1 de cada 10 personas, b) 1 de cada 100 personas, c) 1 de cada 1.000 personas.

El uso de formatos visuales ayuda a decidir sobre la propia salud

La información que ofrecen a los médicos a las consultas de los pacientes es útil? Según esta experta, «las personas con menos habilidades numéricas tienen también más dificultades para entender y seguir hábitos saludables y pautas de promoción y educación para la salud». Así, en este colectivo aumenta la posibilidad de padecer ciertas enfermedades como SIDA, depresión, un paro cardíaco o riesgo de demencia.

Pero, ¿qué se puede hacer? La mayoría de veces la realidad demuestra que los formatos que los profesionales de la salud utilizan no son los más adecuados para ofrecer información. Estudios posteriores han demostrado que trabajar con información visual «no sólo ayuda a la comprensión de la situación de salud, sino que implica activamente al paciente en la toma de decisiones», según García Retamero.

La intervención de esta especialista fue la base para un debate, moderado por el periodista Joan Elias, en el que participaron el director del Programa de Cronicidad del Hospital Clínico, Joan Escarrabill, la responsable corporativa de Enfermería de la Instituto Catalán de la Salud, Lala Juvé, y los pacientes Montserrat Soley, Susana Lastra, Imma Grau y Antonio Tombas. Los pacientes coincidieron en la necesidad de poder participar activamente, y desde el principio, en la elaboración y diseño de los materiales para garantizar la adaptación de la divulgación de cada enfermedad. También reclamaron el uso de lenguaje llano y sin tecnicismos por parte de los profesionales de la salud.

Ofrecer una práctica clínica cercana y efectiva

La jornada también contó con un debate sobre las vías para lograr una práctica clínica más cercana y efectiva, moderado por el secretario de la Sección de Gestión Clínica, Ignasi Riera, con la participación del médico de familia Oscar García del EAP Can Bou, del profesor de Medicina de la Universidad de Barcelona, ​​Joaquim Fernández Solà y de la enfermera responsable del Programa de atención a la cronicidad del Hospital Clínico, Margarida Jansà.

La taula inaugural amb Jordi Varela, Àlvar Net i Pere VallriberaÓscar García apostó por promover la educación para la salud e impulsar las intervenciones fuera de las consultas a nivel comunitario, mientras que Joaquín Fernández, con la participación de estudiantes de Medicina, defendió la necesidad de apostar por una formación universitaria basada no sólo en los conocimientos, sino en las habilidades para aprender a acompañar al paciente.

En esta sentido, la enfermera Margarita Jansà abogó para que todo el equipo de profesionales de la salud esté formado en habilidades de comunicación. «Informar es necesario, pero no suficiente para que la persona modifique hábitos de salud», aseguró Jansà, quien reiteró la necesidad de que las organizaciones apuesten fuerte para aplicar programas de educación terapéutica.

Durante la inauguración de la jornada, el presidente de la SCGS, Pere Vallribera, defendió la necesidad de crear alianzas entre la gestión clínica y directiva en el marco de todas las organizaciones, mientras que el responsable de la Sección de Gestión Clínica y secretario de la SCGS, Jordi Varela, puso en valor la necesidad de que desde los profesionales de la clínica y desde las organizaciones de pacientes, se promuevan iniciativas para ofrecer una atención que aporte más valor a la salud de las personas «.

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