¿Qué entendemos por valor de la innovación? Una reflexión a raíz de un informe de la OCDE

Cinta metricaPor Lluís Segú, farmacéutico. Consultor y profesor asociado de la Unidad de Farmacoterapia y Farmacia Clínica de la Universidad de Barcelona y profesor del Master de Farmacoeconomia de la Universidad Pompeu Fabra 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado recientemente un informe (1) sobre la gestión del acceso a las nuevas tecnologías que incluye elementos interesantes de reflexión.  No es el primero de esta organización o de otras (ni será el ultimo) centrado en la necesidad que tienen los Sistemas de Salud de buscar formular para enfrentar adecuadamente la incorporación de las nuevas tecnologías médicas (2-11).

El informe es extenso y hace referencia no solo a la innovación farmacológica sino también a otras tecnologías médicas (dispositivos, medios diagnósticos, etc.) y de las comunicaciones y la información.  El contenido es, por tanto, muy amplio y de difícil síntesis, pero contiene algunos elementos vertebradores entre los que destacaríamos los siguientes:

  1. Mecanismos de acceso y precio de la tecnología basados en el valor añadido de las mismas.
  1. Incorporación de mecanismos dinámicos de decisión en el acceso y en el precio.
  1. Adaptación de las organizaciones a las nuevas necesidades y requerimientos.
  1. Capacidad de previsión e inducción por parte de los pagadores de la innovación futura.

Se expresa claramente que incorporar y financiar la innovación de forma inteligente debe suponer articular un proceso que permita valorar la capacidad de la misma para aportar resultados tangibles al Sistema Nacional de Salud (SNS). Pero ¿Qué entendemos por Valor de la innovación? ¿Cómo lo medimos? ¿Cualquier resultado tiene el mismo valor? ¿Qué estamos dispuestos a pagar por esos resultados?

Para ello el informe insiste en la necesidad de medir la aportación al resultado (o valor) de una innovación a través (inicialmente) de un proceso metodológicamente correcto y transparente de evaluación que incorpore aspectos técnicos (eficacia y seguridad) y sociales (coste – efectividad, coste de oportunidad), y entender que las dos perspectivas son imprescindibles para la toma de decisiones. A partir de estimar ese valor la sociedad debe decidir si la innovación le es útil y cuanto esta dispuesta a pagar por ella.

Un elemento importante respecto del valor de la innovación y quizás poco considerado en el informe es que, no necesariamente todo resultado es igualmente prioritario y, por tanto, no toda innovación es igualmente relevante para el Sistema Nacional de Salud.

Estas “reglas de juego” basadas en el valor vinculado a los resultados y su prioridad, deben incorporar también criterios de financiación de la innovación (financiar o no y a que precio).lo que implica hacer transparente la “disponibilidad a pagar” o lo que es lo mismo el valor monetario que le doy a una unidad de resultado.

El informe incorpora también el concepto dinámico de las decisiones sobre la innovación. Aún haciendo todas estas cosas bien, en el mejor de los casos el proceso de evaluación permite visualizar las “expectativas de resultado” derivadas del entorno experimental en el que se han probado. No sabemos realmente lo que pasará en la realidad y si esas expectativas se cumplirán o no. Y eso en el mejor de los casos, porque muchas innovaciones tecnológicas (dispositivos médicos, tecnologías de la información, etc.) no disponen ni siquiera de información experimental. Hay que creérselo.

Para compensar este problema, solo hay dos posibles soluciones que son complementarias. Por un lado intentar dimensionar el nivel de incertidumbre de esas expectativas y condicionar a ellas la financiación y, por otro, medir lo que realmente consigue en la realidad de forma que podamos reevaluar en el tiempo y estar dispuestos a “invertir” pero también a “desinvertir” o lo que es lo mismo dejar de financiar aquello que produce menos valor añadido liberando recursos para financiar otras alternativas disponibles.

El informe de la OCDE incide también en dos cosas más (a parte de otras muchas) que nos parecen importantes. Primero la necesidad de coordinar las dinámicas regulatorias con las de financiación y a fin de poder prever su entrada y estar en condiciones de dar una respuesta adecuada. La segunda se plantea si no sería lógico un enfoque activo dirigido no sólo incentivar el desarrollo de la innovación que más valoramos, sino también construir un marco de implicación activa del sector publico y social en el desarrollo de la misma a fin de garantizar desde el principio su adecuación a los ámbitos prioritarios.

Todo lo dicho hasta parece de sentido común. ¿Si no medimos el resultado como conoceremos realmente lo que aporta la innovación o cómo nos podremos adecuar a ella?. La duda que me surge es que para que esto ocurra debemos estar en una organización que mida el resultado y en un sistema que le de importancia al mismo de forma tangible. ¿Es así nuestro sistema de salud? ¿Se miden los resultados? ¿Se orientan los recursos al resultado? ¿Cambian cosas en función de los resultados obtenidos? Si la respuesta es que no (y para mi es claramente que no), me planteo ¿Cómo hacemos para actuar de una manera distinta frente la innovación si nuestra regla general es otra? ¿Alguien conoce alguna empresa que mueva un dinero cercano al 8% del PIB español y que no sepa que produce? Si que la conocemos ¿verdad?

El SNS español debe adaptarse mucho para incorporar estos elementos y condiciones. No tenemos, por lo menos a nivel estatal, un planteamiento transparente y sólido de evaluación y toma decisiones sobre la innovación que se incorpora a la Cartera Básica de Servicios, nuestra prioridad es la inmediatez presupuestaria,  nuestra visión de largo plazo está entre 0 y nada, no somos habitualmente capaces de generar partenariado con los profesionales y mucho menos con la industria innovadora y, nuestro máximo éxito es conseguir precios más bajos para la innovación (como los de Grecia y Portugal) que después se verán fácilmente compensados con ineficiencias en la utilización. También es cierto que no hay soluciones milagrosas y que en muchos entornos de nuestro SNS (CCAA u organizaciones) y ni que decir en otros se han desarrollado y se están desarrollando acciones correctamente alineadas, a pesar de estar en un sistema que no las facilita precisamente.

En esta situación los gestores y directivos del SNS tienen mucho que hacer y decir. Desde generar entornos capaces de incorporar de forma eficiente la nueva tecnología, hasta desarrollar modelos organizativos innovadores que permitan adaptarse a las nuevas necesidades y orientarse a los resultados en salud de forma dinámica y adaptativa (aprender de lo que se hace), pasando por el desarrollo de instrumentos útiles, como modelos de compra por resultados, corresponsabilización y compromiso de los profesionales o modelos de relación con la industria innovadora que generen escenarios coherentes con estos planteamientos.

Mucho trecho nos queda por recorrer, pero no nos queda más remedio que recorrerlo porque la alternativa es el racionamiento.

Bibliografía

  1. OCDE. New Health Technologies Managing Access, Value and Sustainability OECD (2017), OECD Publishing, Paris.
  2.  Tabernero J. Proven efficacy. Equitable and adjusted pricing o fanti-cancer therapies: no “sweethearth” solution. Annals of oncology, 2015.
  3. 10 temas candentes en Farmacia Hospitalaria. Sociedad española de Farmacia Hospitalaria, 2015
  4. Latkovic T. The Trillion Dollar Prize – Using outcomes-based payment to address the US healthcare financing crisis.
  5. Unleashing value: The changing payment landscape for de US pharmaceutical industry. PWC, 2012
  6. Meir Pugatch, Paul Healy and Rachel Chu. Sharing the Burden: Could risk-sharing change the way we pay for healthcare?. The Stockholm Network, 2010
  7. Pay for performance arrangements. IFRS Revenue Recognition Guidance. PWC 2008
  8. Value-based pricing for pharmaceuticals: Implications of the shift from volume to value. Delloite, 2012
  9.  Paris, V. and A. Belloni (2013), “Value in Pharmaceutical Pricing”, OECD Health Working Papers, No. 63, OECD.  
  10. Carlson J, Garrison L, Sullivan S. Paying for Outcomes: Innovative Coverage and Reimbursement schemes for Pharmaceuticals. Journal of Managed Care Pharmacy 2009. Vol 15(8): 683-689.
  11. Paying for Value: Exploring innovative prices arrangements for Biopharmaceuticals. A NEHI Issue Brief. March 2012