La atención primaria de salud del futuro vista des del Trabajo Social Sanitario

hands-2906458_1920 La Organización Mundial de la Salud en el marco de la Global Conference on Primary Healt Care que tuvo lugar el 25 y 26 realizó la Declaración de Astaná (1), en la que en el punto II determina: “Estamos convencidos de que el fortalecimiento de la atención primaria de la salud es el enfoque más inclusivo, eficaz y efectivo para la mejora de la salud física y mental de las personas, así como su bienestar social, y que la atención primaria de la salud es la piedra angular de un sistema de salud sostenible para la cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud”.

La definición de salud ha ido evolucionando conceptualmente, pasando de la simple ausencia de enfermedades a un bienestar global (físico, mental y social) y, la forma más efectiva de conseguirla es potenciando la Atención Primaria de Salud (APS).

Por tanto, con el concepto biopsicosocial de la salud, la figura de la trabajadora social sanitaria (TSS) tiene que ser imprescindible en la APS del futuro.

La definición de Trabajo Social Sanitario del Diccionario de Trabajo Social realizado por Robert Barker y editado por la NASW, y que ya va por la 6ª edición, es la siguiente: “El Trabajo Social Sanitario es la especialidad del Trabajo Social que se desarrolla y se ejerce dentro del sistema sanitario (atención primaria, la atención socio sanitaria o la atención especializada) y cuyo objetivo es de facilitar una buena salud, prevenir la enfermedad y ayudar a los enfermos y a sus familias a resolver los problemas sociales y psicosociales relacionados con la enfermedad” (2).

Voy a desgranar un poco la definición para tener una mirada hacia el futuro de la APS:

  • Primero habla de que el Trabajo Social Sanitario es una especialidad del Trabajo Social. Quiero recordar una fecha importante para las TSS. El 23 de febrero de 2019, la Ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, M Luisa Carcedo, en el marco de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, aprobó la inclusión del Trabajo Social Sanitario como profesión sanitaria (2)(3). Esto se ha visto paralizado momentáneamente por la convocatoria de elecciones al Congreso, pero esperemos que se retome pronto.
  • La definición también habla de que esta especialidad se desarrolla y ejerce dentro del sistema sanitario. Y es que la Estratègia Nacional de l’Atenció Primària i Comunitària, define el equipo de cabecera (5) de la persona y, en este equipo, forma parte la TSS, junto con la enfermera de familia y comunitaria (IFIC), el médico de familia y comunitaria (MFIC) y el administrativo sanitario.

La atención integrada entre sistemas deberá existir y es parte del camino, pero el trabajo social sanitario solo puede realizarse dentro del sistema sanitario. Por tanto, en la APS del futuro, se hace difícil imaginar que la TSS dependa funcionalmente de los servicios sociales. Es necesario potenciar y aprovechar a la trabajadora social sanitaria como experta en la coordinación y el enlace con el sistema de servicios sociales (que además queda recogido en la Estrategia Nacional de Cronicidad (6) que en su página 47 especifica: “A este respecto es preciso destacar que los trabajadores sociales sanitarios constituyen el nexo de unión entre los servicios sociales y sanitarios que propicia una atención social compartida, potenciando el enfoque y la participación comunitaria”.

  • Y ¿cuáles son los objetivos que plantea la definición de Barker?
  • En primer lugar facilitar una buena salud a la población. Si somos profesionales sanitarios, nuestro objetivo debe ser la mejora de la salud de la persona en base a sus propios valores, deseos, preferencias y conocimiento de la enfermedad, y con una mirada individualizadora. Y estoy convencido que lo hacemos, pero no solos, lo hacemos en equipo.

Y también es cierto que debemos homogeneizar el trabajo de los profesionales, protocolizar más las intervenciones y buscar la evidencia de las mismas mediante la investigación, para determinar las “buenas prácticas”. Por eso abogo por un trabajo social sanitario con un modelo de exploración híbrido, donde el criterio profesional se apoye también en instrumentos de evaluación validados.

Y cuando hablamos facilitar una buena salud a la población, hablamos de toda la población, no de la que presenta necesidades determinadas en un momento determinado como sucede en otros sistemas reactivos. Por tanto, hablamos de la intervención en y con la comunidad. Esa comunidad concreta, con unas características concretas, también es un marco imprescindible en el abordaje individual y colectivo desde el trabajo social en la APS.  La TSS tiene en su ADN el trabajo social comunitario y debe impulsar, junto con los otros miembros del equipo, el trabajo en la comunidad.

  • El segundo objetivo que se plantea en la definición es realizar una prevención de la enfermedad. El trabajo social sanitario debe ser proactivo. La TSS debe tener una parte de intervención a partir del trabajo de la IFIC y del MFIC, y aprovechar toda la información de la historia clínica para que, a través de indicadores proactivos, pueda intervenir en la trayectoria de la enfermedad (7). La TSS sabe que una intervención profesional en el momento adecuado, y de manera precoz, puede prevenir problemas sociales posteriores.
  • Y como último objetivo, la definición plante ayudar a los enfermos y a sus familias a resolver sus problemas sociales y psicosociales relacionados con la enfermedad. Y esto es posible si la TSS trabaja mediante el Proceso de Atención Social Sanitaria (PASS), cuya misión es la de “contribuir a la mejora de la calidad de vida del paciente y su entorno, identificando, diagnosticando y tratando los factores modeladores del riesgo social que inciden en el mantenimiento de la salud y en la aparición de la enfermedad en las personas, grupo y comunidad, desde una atención sociosanitaria” (8).

Hay que tener en cuenta que el trabajo social sanitario que se desarrolla en APS de Catalunya tiene datos y rinde cuentas. Por eso hoy podemos decir que el enfoque asistencial que se hace está orientadoa las personas que lo necesitan.

Grafic

En esta gráfica se muestra la estratificación de la población atendida en Catalunya en 2017 comparándola con la estratificación de la población atendida por las TSS de todos los proveedores de la APS. El 77%  de las personas atendidas por las TSS son de riesgo alto y moderado, y están clasificados en los grupos de morbilidad ajustados 3 y 4 (8).

La mirada global que hace la TSS, tanto a domicilio como en la consulta, implica ir más allá de una valoración social estricta. Es decir, mirar los ámbitos de convivencia (con quién convive, parentesco, etc.), economía (cuánto ingresa a nivel personal y familiar), vivienda (si ésta es de propiedad o alquiler, es rural o urbana, es un piso o es una habitación, etc.) y laboral (si trabaja o es pensionista, etc.). La recogida de esta información la pueden hacer también los otros profesionales del equipo de AP: su IFIC o su MFIC, que lo conocen hace tiempo, saben esa información en mayor o menor grado.

La contribución de la TSS que si aporta valor es el diagnóstico social sanitario que complementa el diagnóstico médico y enfermero, y sobretodo la intervención social, psico-social y familiar.

Para poder hacer el diagnóstico social también necesitamos conocer la esfera emocional (su estado anímico, su capacidad de resiliencia, etc.), los recursos personales que dispone (grado de alfabetización, entusiasmo, etc.), los deseos personales y el conocimiento que tiene la persona de la enfermedad.

Por lo tanto, la TSS elabora con la persona enferma y su entorno un plan de trabajo (conjunto con el resto de personal sanitario) a corto, medio o largo plazo, para afrontar el malestar psicosocial que supone la enfermedad, evitando así múltiples visitas y complicaciones.

Por tanto, ¿qué debemos tener en cuenta de la TSS de la APS del futuro?

Debe rendir cuentas, que ya lo hace en la actualidad, pero debe conocer el impacto de sus intervenciones en la salud de la población. Por tanto, debe utilizar un método híbrido de exploración, protocolizar sus intervenciones y realizar investigación del efecto de las mismas.

Debe utilizar un lenguaje común estandarizado, que permita una valoración homogénea entre diferentes profesionales del trabajo social sanitario y llene de rigor la intervención profesional.

Debe liderar, junto con el resto del equipo, la intervención en salud comunitaria, que debe ser una de las actividades principales del trabajo de la APS, para reducir el efecto en la salud de los determinantes sociales.

Para que todo esto sea posible, se tiene que mejorar la ratio de profesionales. Tenemos en Catalunya equipos donde 1 trabajador social lleva dos zonas básicas de salud, y otros lugares donde ya hay 1 o más profesionales por equipo. Pero para poder hacer todo lo que la APS necesita del trabajo social sanitario, deberían ser 2-3 TSS por equipo. De esta forma se podría desarrollar de una manera efectiva y no testimonial el abordaje interdisciplinar y global de la salud de la personas.

Y por último, si hablamos del equipo de cabecera, debemos poder asignar cupo al trabajador social, debe aparecer como profesional asignado a la persona, igual que su IFIC y su MFIC.

Bibliografía

  1. Declaration of Astana. Global Conference On Primary Healt Care.https://www.who.int/docs/default-source/primary-health/declaration/gcphc-declaration-sp.pdf. Consultado el 12 de mayo de 2019.
  1. Barker, R. (1991). The Social Work Dictionary. Silver Spring, MD: National Association of Social Workers
  2. Redacción Médica. www.redaccionmedica.com/secciones/otras-profesiones/biologos-y-trabajadores-sociales-pasaran-a-ser-profesionales-sanitarios-5785. Consultado el 12 de mayo de 2019.
  3. Diario Médico: www.diariomedico.com/profesion/trabajo-social-sanitario-y-biologia-sanitaria-seran-por-ley-profesiones-sanitarias.html. Consultado el 12 de mayo de 2019.
  4. Departament de Salut. Presentació Pública de l’ENAPISC. http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/ambits_tematics/linies_dactuacio/plans_sectorials/enapisc/presentacio_enapisc.pdf. Consultado el 12 de mayo de 2019.
  5. Ferrer, C., Orozco, D., Román, P., Carreras, M., Gutiérrez, R., & Nuño, R. (2012). Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. https://www.mscbs.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/ESTRATEGIA_ABORDAJE_CRONICIDAD.pdf.Consultado el 14 de mayo de 2019.
  6. Lunney, J. R., Lynn, J., & Hogan, C. (2002). Profiles of older medicare decedents. Journal of the American Geriatrics Society, 50(6), 1108-1112. https://doi.org/10.1046/j.1532-5415.2002.50268.x
  7. Crònica d’una jornada II: Procés d’Atenció Social Sanitària (PASS). https://treballsocialsanitariics.wordpress.com/2018/03/28/cronica-duna-jornada-ii. Consultado el 13 de mayo de 2019.
  8. Los grupos de morbilidad ajustada (GMA) y el target poblacional de la trabajadora social sanitaria. https://jribace.es/2018/10/26/los-grupos-de-morbilidad-ajustada-gma-y-el-target-poblacional-de-la-trabajadora-social-sanitaria/.Consultado el 13 de mayo de 2019.