“Elephant in the room” en la gestión del trabajo social sanitario

Imatge elefantPor Jordi Riba Cebrián. Trabajador Social Sanitario. Twitter: @Jribace

Recientemente, a través de Twitter, llegué a una entrada del blog de un médico de familia (Dr. Juan Simó) que hablaba de la desinversión en la atención primaria de salud, y lo definía como el “elephant in the room“ que no se puede ignorar. La Wikipedia define esta expresión británica como una metáfora que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa inadvertida (está claro que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación). También se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir.

En seguida vino a mi cabeza ese elefante, quizás mamut, del poco reconocimiento profesional del trabajador social sanitario, ese Trabajo Social que se lleva a cabo en instituciones sanitarias: hospitales, centros de atención primaria, servicios de pediatría de atención primaria de salud, etc.

A nadie se le ocurre pensar que un gestor de una institución sanitaria no sabe con qué trabajadores cuenta. Y no tengo duda que el gestor sabe que tiene trabajadores sociales sanitarios en su plantilla, aunque no sé si tiene demasiado claro para qué los tiene, cosa que seguro no ocurre con otros de sus profesionales, como médicos, enfermeras o auxiliares.

El elefante aparece cuando el gestor – que no ha dedicado demasiado tiempo a pensar e indagar sobre este tema probablemente por la complejidad y urgencia de otros temas de la institución sanitaria – simplifica a la mínima expresión la tarea del trabajador social sanitario reduciéndolo a un mero gestor de recursos que puede impulsar altas hospitalarias o tramitar teleasistencias, por ejempo, según en qué nivel asistencial trabaje.

Al fijarse sólo en estos aspectos, los gestores reducen el potencial de los profesionales del Trabajo Social y los conducen inexorablemente a un trabajo reactivo (aunque también necesario y que se realiza del mismo modo que el médico acude a una parada cardiorespiratoria) pero que limita las posibilidades de la intervención social.

Y es que el trabajador social sanitario moderno ha dejado de ser reactivo para ser proactivo. Y me refiero a la proactividad, como aquella actividad que va por delante de algo, que se anticipa, y que en la actualidad es la base de nuestra actividad profesional.

En atención primaria, cada vez más los trabajadores sociales sanitarios empiezan la actividad a partir de listados que estratifican determinados tipos de pacientes (personas con dependencia, niños con discapacidad, ancianos frágiles, crónicos complejos, etc.) porque saben que una diligente valoración social en determinadas situaciones permite amortiguar el impacto de determinados factores sociales en el curso de la enfermedad y anticiparse a problemas futuros.

Del mismo modo, los trabajadores sociales hospitalarios también tienen experiencia de trabajo proactivo con determinados pacientes identificados previamente, permitiendo activar el programa de planificación del alta en el momento del ingreso.

¿Pero qué implica la proactividad del trabajo social sanitario para un gestor? Ahorro de recursos, no lo duden. Dolors Colom Masfret, en el blog de Trabajo Social Sanitario explica en un reciente post como la planificación al alta de los pacientes ingresados les permite afrontar la misma con la máxima independencia y autonomía posible y posibilita dejar de consumir días de estancia hospitalaria por razones no médicas.

La proactividad para la atención primaria va en el mismo sentido, aunque es menos cuantificable, dado que el consumo de la atención primaria es más universal. Este enfoque proactivo convierte al trabajador social sanitario de atención primaria en el referente a quien acudir cuando un acontecimiento adverso disminuye la independencia del paciente y su familia. Un ejemplo para entenderlo:

Imaginen una familia en donde uno de sus miembros es diagnosticado de Alzheimer. El neurólogo diagnostica, inicia el tratamiento farmacológico y deriva a su médico de familia para control hasta el año siguiente. Y el paciente o la familia recibe la llamada del trabajador social sanitario de su centro de salud. Acuden, se les acompaña y orienta durante ese tiempo. Porque en muchos casos hay que hacer eso, contener la situación y ayudar a elaborar y asumir el diagnóstico médico, acompañar en las adaptaciones personales, familiares, y sociales que requiere un suceso de tal relevancia en la vida de una persona. Pero también se hacen más cosas, porque el trabajador social sanitario es capaz de articular una amalgama de recursos provenientes de la administración, del entorno comunitario o del tercer sector, creando las condiciones propicias para poder afrontar lo que deviene evitando el “consumo” de recursos innecesarios de la atención primaria.

El Boston Medical Center es un ejemplo de hospital que ha potenciado al “medical social worker”. Si miramos el apartado de trabajo social sanitario de su web vemos que dispone de un equipo de trabajadores sociales de más de 40 personas. Tienen claro que una buena planificación al alta, en equipo multidisciplinar, aparte de ayudar al paciente y a su familia a ser independientes, supone un ahorro.

No se trata ahora de pedir a ciegas que los gestores multipliquen por 10 la dotación de trabajadores sociales en los hospitales de nuestro entorno o que universalicen la figura en la atención primaria de salud, que también, sino que se interesen por la función y potencialidad del Trabajo Social Sanitario; que examinen, averigüen y creen las condiciones necesarias para poder llevar a cabo buenas evaluaciones de programas que seguro van a hablar por si solas, y se pregunten también porqué hospitales como el Boston Medical Center tiene dicha dotación de trabajadores sociales sanitarios en su plantilla.

Lograr un sistema de estratificación de pacientes que permita identificar a que paciente acudir proactivamente con mayor celeridad y captar la mirada curiosa y atrevida de un gestor, son los dos retos principales que el Trabajo Social Sanitario tiene en nuestros tiempos.