El impacto psicoemocional en los profesionales de la salud por la Covid19

Gustavo Tolchinsky web CASTGustavo Tolchinsky Wiesen

Jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Municipal de Badalona

Secretario de la Junta de Govern del Colegio de Médicos de Barcelona y coordinador del PAIMM

Nunca como ahora la salud de los profesionales y nuestro bienestar psicoemocional se había hecho tan presente en la sociedad, en el seno de las organizaciones sanitarias y en publicaciones científicas.

Para comprender lo que hemos vivido los profesionales y cómo nos afectó los inicios de la pandemia por Covid19, hay que recordar qué ocurrió durante aquel periodo.  Entre mediados de marzo y hasta finales de mayo se vivió un pico álgido de la pandemia. El desconcierto de los profesionales a la hora de afrontar una situación clínica y organizativa sin precedentes ya generó mucho nerviosismo y desconcierto. A todo ello, había que sumar el sufrimiento por no tener herramientas ni protocolos y el hecho de no disponer siempre de materiales de protección, lo que hizo evidente la amenaza contra nuestra salud. De esta manera, se creó la tempestad perfecta para nuestras emociones, lo que generó una respuesta intensa de estrés.

En aquellos momentos había muestras de afecto por parte de la población y de otros colectivos, con la clara intención de apoyar y dar ánimos ante la crueldad de lo que estábamos viviendo como sociedad pero también los propios profesionales, a quienes nos tocó ponernos al frente de las organizaciones sanitarias.  Se llevaron a cabo numerosas iniciativas por parte de compañías y empresas para gratificar, con descuentos o regales, todo el esfuerzo que estábamos realizando y compensar el riesgo al que nos expusimos.

Los centros perdieron las estructuras jerárquicas clásicas i ganamos en autonomía para poder organizarnos en función de cómo avanzaba la ocupación, la complejidad y la disponibilidad de recursos materiales y humanos. Se hacía todo lo necesario para resolver cada problema, a título individual pero también colectivo. La colaboración informal entre servicios de farmacia hospitalaria de muchos centros para garantizar disponibilidad de fármacos, el flujo de pacientes entre centros públicos y privados en momentos de máxima presión o la reconversión de hoteles en centros improvisados de salut de baja complejidad fueron algunas de las transformaciones que se llevaron a cabo en un tiempo récord y con una aceptación casi universal por parte de los profesionales.

Mientras, los profesionales seguían atendiendo a los pacientes, que no dejaban de llegar, y trabajaban todas las horas que eran necesarias. A este período, que supuso unos tres meses de intenso trabajo, lo siguió otro en el que los casos remitieron y las organizaciones intentaron volver a la normalidad. Se trataba de un nuevo cambio, que también conllevó esfuerzo, readaptación y necesidad de innovar.

Hay muchas análisis sobre el impacte psicoemocional de la pandemia de Covid19  en los profesionales de la salud (1,2,3,4). Hay quien postula que se trata de un estrés postraumático, estrés, depresión o una combinación inespecífica de otros síntomas representativos del malestar psicoemocional. La mayoría de estudios se realizaron durante la etapa aguda de la primera ola, por lo que, a fecha de hoy, probablemente los síntomas y sus desencadenantes han evolucionado.

Shachter et al (4) publican los resultados de una encuesta durante la primera ola de la pandemia en grandes hospitales de Nueva York en los que identifican los estresores principales y las estrategia preferidas por parte de los profesionales a la hora de afrontar el estrés psicoemocional.  Dichos estresores eran, principalmente, la falta de control y la incertidumbre en la evolución clínica de los pacientes, el riesgo de transmisión y la salud de los familiares y amigos en general y la falta de tests y EPIs para los profesionales. En esta publicación describen que un 57% de profesionales sufrió estrés agudo, 48% síntomas depresivos y un 33%, ansiedad. Más de un 70% sufrieron trastornos del sueño.  Finalmente, un 65% reconocen haber sentido soledad en las últimas semanas.

Figura1Figura 1: de Shechter A, et al

Durante el auge de la crisis, muchos centros sanitarios e instituciones pusieron a disposición herramientas de apoyo emocional para los profesionales, con equipos de psiquiatras o psicólogos. Es evidente que esta necesidad debía cubrirse para soportar el enorme sufrimiento que generaba la grave crisis sanitaria del momento.

Figura 2

Figura 2: de Shechter A, et al

Pero el trabajo de Shechter nos avisa de que la mayoría de profesionales encuestados no recurren a estrategias formales, sino que prefieren hacer deporte o practicar ejercicio físico para afrontar su malestar (59%). Y cuando se les preguntó sobre qué tipo de apoyo preferían, la respuesta mayoritaria de los encuestados (49%) fue “ninguna” entre las distintas modalidades de ayuda. Pero el resto (51%) de profesionales optaban por estrategias muy diversas: desde las de autoayuda, grupos de apoyo o consulta individual. Ello no quiere decir que ofrecer ayuda no sea bueno ni necesario, sino que no a todos les sirve el mismo tipo de apoyo o estrategia.

En nuestro entorno inmediato, existen muchas iniciativas en los centros de salud. Desde la Fundación Galatea, que ya tiene la experiencia de atención a profesionales a través del PAIMM, y el SEPS para médicos se iniciaron diversas acciones. Por una parte, se tuvieron que intensificar los controles a profesionales en activo con patología conocida que ya estaban en el programa  PAIMM y que tenían riesgo de descompensación a causa del estrés y de las dificultades de acceso, en aquel contexto. Para garantizar este seguimiento se desplegó una estrategia  de apoyo intensivo y un seguimiento más frecuente,  pero por vía telemática y utilizando otras estrategias.

Por otra parte, para los profesionales que requerían y pedían ayuda, se creó un amplio abanico de recursos, como autoayuda, información o un servicio de teleapoyo psicológico, que inicialmente se puso a disposición del territorio catalán, pero que al final se hizo extensivo al resto de España. A través de este programa se realizaron más de 2300 intervenciones individuales, con  el objetivo de dar respuesta a cada situación y a través de distintas herramientas.

Más allá de la respuesta necesaria durante la pandemia para afrontar la angustia de exponernos al sufrimiento individual y colectivo, debemos recordar que el bienestar psicoemocional es necesario para un buen ejercicio profesional y también para garantizar la sostenibilidad del sistema.

Estamos asistiendo a un contraste importante entre profesionales implicados y motivados por el trabajo y, por otra parte, muy afectados por el impacto del momento vivido. De ahora en adelante ara también habrá profesionales afectados por la situación actual de transición, lleno de incertidumbre y de incomodidad. Los seis puntos claves para que un profesional no se queme en el sistema (5) son un buen equilibrio entre:

  1. La carga de trabajo
  2. La sensación de control
  3. El reconocimiento
  4. La comunidad
  5. La justicia
  6. Los valores

Cuando se inició la pandemia teníamos muy claros  los valores y el sentido de comunidad. Por parte de la sociedad había un reconocimiento explícito y también iniciativas sociales para gratificar materialmente dicho esfuerzo. Pese que la carga de trabajo fue elevada, estaba centrada en lo nuclear y aunque  la sensación de control era un punto que estaba fuera del alcance de los profesionales también se dio  libertad en el marco del sistema para encontrar soluciones imaginativas, poniendo en valor iniciativas personales y colectivas.

Ahora nos queda la justicia en el trato a los profesionales -por parte de las organizaciones como también de la administración- cuando se reclamó un trato justo en el reconocimiento retributivo a todos los profesionales y al personal sanitario. Una de las cosas más importantes que nos ha enseñado el Covid19 es los valores de los liderazgos en los equipos y en las organizaciones.  Así despuntaron profesionales a quien el resto de compañeros confiaban sus esfuerzos para dar la mejor respuesta en una situación crítica.

Salir de aquella crisis, sufriendo por lo que pueda ocurrir, volver a trabajar en un entorno condicionado por el Covid19 y con la percepción de que algunos males de antes de la pandemia siguen allí, es una frustración que no podemos asumir. Nos queda un largo recorrido en la lucha contra el coronavirus y en el que debemos cuidar de nuestra salud psicoemocional. La suerte es que parte importante de la solución está dentro de las organizaciones, en los liderazgos, la autonomía profesional y en nuestra capacidad de alinear, nuevamente, los valores. Hay que reivindicarlo y ponerlo en práctica. Mientras, los programas asistenciales son y serán necesarios, pero no suficientes para llegar lejos.

  1. Lai J, Ma S, Wang Y, et al. Factors Associated With Mental Health Outcomes Among Health Care Workers Exposed to Coronavirus Disease 2019. JAMA Netw Open. 2020;3(3):e203976. Published 2020 Mar 2. doi:10.1001/jamanetworkopen.2020.3976
  2. Spoorthy MS, Pratapa SK, Mahant S. Mental health problems faced by healthcare workers due to the COVID-19 pandemic-A review. Asian J Psychiatr. 2020 Jun;51:102119. doi: 10.1016/j.ajp.2020.102119. Epub 2020 Apr 22. PMID: 32339895; PMCID: PMC7175897.
  3. Neto MLR, Almeida HG, Esmeraldo JD, Nobre CB, Pinheiro WR, de Oliveira CRT, et al. When health professionals look death in the eye: the mental health of professionals who deal daily with the 2019 coronavirus outbreak. Psychiatry Res. 2020 Jun;288:112972. doi: 10.1016/j.psychres.2020.112972. Epub 2020 Apr 13. PMID: 32302817; PMCID: PMC7152886.
  4. Shechter A, Diaz F, Moise N, Anstey DE, Ye S, Agarwal S, Birk JL, et al. Psychological distress, coping behaviors, and preferences for support among New York healthcare workers during the COVID-19 pandemic. Gen Hosp Psychiatry. 2020 Sep-Oct;66:1-8. doi: 10.1016/j.genhosppsych.2020.06.007. Epub 2020 Jun 16. PMID: 32590254; PMCID: PMC7297159.
  5. Maslach C, Leiter MP. New insights into burnout and health care: Strategies for improving civility and alleviating burnout. Med Teach. 2017 Feb;39(2):160-163. doi: 10.1080/0142159X.2016.1248918. Epub 2016 Nov 13. PMID: 27841065.