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Del paternalismo al liderazgo colaborativo y transformacional

Roser Fernández web CASTRoser Fernández

Directora general de La Unió

Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria

Uno de los aprendizajes en la gestión del Covid19 con más voluntad de arraigo es el del empoderamiento a los profesionales. A menudo, sin embargo, se interpreta como una reivindicación corporativista y se contrapone al valor del liderazgo en las organizaciones.

El empoderamiento no es sinónimo de individualismo. El empoderamiento no es un proceso unidireccional, ni paternalista, ni reivindicativo, ni jerárquico. Nadie empodera a nadie ni salva a nadie. Es el resultado de un proceso de interacción, de una nueva manera de liderar las organizaciones basada en el desarrollo de la confianza y de las capacidades de decisión individual y colectiva.

El empoderamiento no es un concepto nuevo. Nació en los años sesenta, en las luchas de liberación de la opresión, y en el trabajo de educación popular de la mano de Paulo Freire. El empoderamiento asociaba a dar voz a los colectivos vulnerables, especialmente a las mujeres. Progresivamente se ha trasladado a la gestión empresarial y el desarrollo personal bajo el concepto de “proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación, y los grupos autodirigidos, reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema, forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano, todo lo que posteriormente se verá reflejado no sólo en el individuo sino también en la misma organización”.

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Ramon Cunillera

Un nuevo modelo contractual para mejorar las condiciones de los profesionales de la sanidad

Ramon Cunillera CAST web-2Por Ramon Cunillera

Vocal de la Junta Directiva 

Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria

El control de la enfermedad del Covid19, que no su desaparición, en los países occidentales europeos ha provocado un alud de propuestas y consideraciones sobre el futuro de los sistemas sanitarios, especialmente en los países en los que la cobertura universal de su sistema de salud es a la vez solución (por la garantía de equidad y de acceso) y problema (por la difícil sostenibilidad económica), como ocurre actualmente en España y en Cataluña.

Recientemente, la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria, los colegios catalanes de médicos y de enfermeras, y más de una decena de las más importantes sociedades científicas del país apoyaban una propuesta común de transformación del sistema sanitario del que se han hecho eco algunas editoriales de los periódicos más importantes, como La Vanguardia y el diario ARA.  Dicha propuesta transversal, reflexiva, serena, pero al mismo tiempo urgente, recoge aspectos relacionados con la financiación del sistema, la gestión de las organizaciones, la mejora de la salud pública, la preparación ante futuras epidemias, con el acompañamiento a las personas mayores y con el modelo de contratación y retribución de los profesionales de la salud.

La situación contractual de los profesionales de la salud es un tema de largo debate en Cataluña. Lo fue durante los años 90, por la situación de los especialistas sin título oficial, lo continuó siendo por la situación de las interinidades  (la eterna trampa de la ocupación pública) y la precariedad temporal de contratos, también lo fue durante la primera década del siglo  XXI, cuando se organizaron los intensos y desaprovechados foros de la profesión médica y enfermera, y entró en una auténtica crisis en 2010, cuando los continuados ajustes recortan la capacidad adquisitiva de los profesionales entre el 20 y el 30%, en los últimos ocho años.  Finalmente, el hecho de tener que enfrentarse a una crisis sanitaria inédita, de afectación universal y trágica, pone de manifiesto que la salud es demasiado importante, que los profesionales de la salud están en el primer lugar y entre las profesiones imprescindibles en una sociedad moderna y que cuando comparamos la remuneración ajustada al nivel de vida de los profesionales catalanes (y españoles) con los países de nuestro alrededor, la comparación da vergüenza. Leer más

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Un sistema de salud más apto para las personas mayores

Marco Inzitari CASTEl impacto del Covid19 en las personas mayores está a la luz del sol. La mortalidad ha sido exponencial en este grupo de población heterogéneo, con una gestión del final de vida que no siempre se ha ajustado a los estándares catalanes. Con el paso de las semanas, también descubrimos empeoramientos importantes de la movilidad y de la función cognitiva, así como una multiplicación de los trastornos psico-afectivos y de las alteraciones psicológicas y conductuales en las personas con demencia.

Estas consecuencias, desgraciadamente, ponen Cataluña al nivel de muchos otros lugares del mundo, a pesar de la excelente respuesta global de la sanidad catalana, en el marco de complejidad e incertidumbres en el que hicimos navegar, que evitó consecuencias peores. El documento Impacto de la pandemia del Covid19 a las organizaciones sanitarias: 25 propuestas de lo que hemos aprendido de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria, es difícil no suscribir algún punto, menciona algunos factores clave, como la implicación de los profesionales y el liderazgo de la alianza entre clínicos y gestores.

Mucho se ha escrito y se escribirá sobre el impacto en las residencias de ancianos y su futuro, y por eso dejaré que diferentes documentos a los que he colaborado, como el informe del Grupo de Trabajo Multidisciplinar del Ministerio de Ciencia e Innovación y el posicionamiento de la Sociedad Catalana de Geriatría y Gerontología (conjuntamente con FATEC y iSocial), hablen por mí.

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