Alba Brugués: “La prescripción enfermera es aumentar la eficiencia, la seguridad del paciente y la buena praxis en las organizaciones”

Alba BruguésLa regulación de la prescripción enfermera ha vuelto entrar con fuerza en el debate sanitario después de que el Ministerio de Sanidad aprobara un Real Decreto que deja en situación de indefensión al colectivo enfermero. Desde Cataluña ya hace meses se puso en marcha una comisión de crisis, formada por una cincuentena de asociaciones, entidades y organizaciones, que reclaman al Departamento de Salud de la Generalitat que desarrolle una normativa catalana que regule, de manera definitiva, la prescripción de la enfermera, de manera autónoma. La enfermera Alba Brugués, vocal de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria, que apoya la iniciativa, considera que la prescripción enfermera no sólo ayuda y beneficia al ciudadano, en primer lugar, sino también al sistema de salud y en las organizaciones.

¿Qué es la prescripción enfermera?

Es una de las muchas intervenciones que realiza la enfermera en su práctica habitual, fruto de un plan de cuidados y que consiste en seleccionar e indicar técnicas, productos sanitarios o fármacos, como resultado de un proceso de juicio clínico. Es una competencia reconocida en nuestra profesión y que se realizó habitualmente, pero no regulada legislativamente, por tanto, falta un reconocimiento normativo para desarrollarla en todas los su efectos. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo prescribir que recetar, pues mientras que el prescribir es indicar el mejor régimen terapéutico, recetar es el acto administrativo de extender la receta para recoger un producto o fármaco en la farmacia.

¿Por qué es necesario que las enfermeras prescriban?

Porque es una competencia que tenemos y una intervención que hacemos habitualmente. Porque es bueno para el paciente y para el sistema. No tiene sentido que un proceso que comienza un profesional termine otro. Es ineficiente, inseguro y no beneficia a nadie.

En otros países esta es una práctica habitual.

Efectivamente. En la mayoría de países de Europa y muchos del resto del mundo, la prescripción enfermera está reconocida y regulada. Además, hay estudios que demuestran que en según qué procesos asistenciales la prescripción hecha por la enfermera es mejor porque tiene menos tendencia a la medicalización excesiva y se ajusta mucho más a los protocolos, fruto de la propia formación en educación para la salud y consejo de vida saludable que incorpora la práctica enfermera.

¿Es algo que ya venían haciendo las enfermeras?

Sí, ya se estaba haciendo. Lo que falta es la regulación normativa. Es sabido que las leyes siempre van por detrás de las necesidades, pero esta está costando mucho que nos llegue y con la salida de este Real Decreto no se ha arreglado un problema que arrastramos hace años, sino que lo complica aún más.

Recientemente el Ministerio de Sanidad ha dado luz verde a un decreto que regula la prescripción enfermera.

¿Por qué no están de acuerdo?

La ley aprobada 2006 y posteriormente modificada en 2009 ya tenía muchas deficiencias que no acaban de encajar, como por ejemplo la necesidad de acreditación para una actividad que ya la estamos realizando y que durante la carrera ya tenemos créditos en farmacología para la prescripción autónoma.

Hay dos grandes motivos para que no se está de acuerdo. El primero es la obligación que describe el RD de realizar un curso de 180 horas para una competencia que ya tenemos (no es nueva) y que se realiza de manera habitual.

¿Y el segundo motivo?

El segundo motivo y este es el más escandaloso, es la introducción de un artículo nuevo en el Real Decreto sin previo consenso por parte de los miembros del Consejo Interterritorial del Sistema de Salud donde dice que el médico debe hacer el diagnóstico, debe establecer una prescripción previa y determinar el protocolo o guía de práctica clínica a seguir. Por lo tanto, limita totalmente la autonomía de la enfermera y obliga a dobles visitas sin ningún valor añadido, aumentando así el tiempo de espera de la persona atendida.

Es decir que es una decisión muy poco eficiente.

La verdad es que es imposible seguir trabajando con la práctica enfermera y cumplir al pie de la letra este decreto, porque si lo hiciéramos al pie de la letra se colapso el sistema de salud. Además, obliga a seguir unos protocolos supuestamente aprobados por la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y publicados en el Boletín Oficial del Estado, que no están ni elaborados, ni aprobados y nada menos publicados. En resumen, que es imposible cumplir este decreto.

¿En qué puede ayudar la prescripción enfermera en el sistema de salud?

A ser más eficiente, a responsabilizar a quien le corresponde cada actuación, proceso o intervención que realiza. Cada profesional debe finalizar un proceso que ha iniciado y no convertirse en un problema administrativo el acto de recetar que, en definitiva, es lo que este decreto está regulando. Queremos que les llegue a los ciudadanos nuestra preocupación: “Quieren cuidarte sin barreras”, como dice el eslogan de la jornada de visibilización que celebraremos el próximo día 7 de abril. El máximo beneficiado al regular la prescripción enfermera es el ciudadano.

¿Y en qué beneficia al funcionamiento de las organizaciones?

Para las organizaciones es aumentar en eficiencia, seguridad para los pacientes y buena praxis. No se duplican visitas innecesariamente, cada profesional se responsabiliza de sus actos y la enfermera es finalista de intervenciones que es competente para hacerlas. Los estudios realizados en el mundo anglosajón sobre la prescripción enfermera demuestran que la prescripción enfermera es altamente eficiente.

Desde la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria se ha apoyado la petición de reclamar una normativa catalana para regular la prescripción enfermera. ¿Qué le diría a un gestor que aún no ve clara esta necesidad?

Cuanto más organizaciones y gestores apoyen la regulación catalana, más se tendrá en cuenta para que el Departamento de Salud haga efectivo el despliegue de la norma catalana. Esta ley no es un problema de las enfermeras, sino que el problema es del propio sistema de salud y que perjudica directamente a los usuarios.