De Alma-Ata al Covid19: la atención primaria ante la crisis sanitaria

Post blog Xavi Bayona CASTPor Xavier Bayona Huguet

Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Master en Dirección de Instituciones Sanitarias. Director de los EAP Gornal y Bellvitge de Hospitalet de Llobregat

Vocal de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria y de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares 

Coordinador del grupo de trabajo de gestión y gestión clínica de la CAMFiC

Hacía más de una década que se querían cambiar diferentes aspectos de la organización y la provisión de servicios de la Atención Primaria (AP) en nuestro entorno, para que se valoraba que el modelo de la reforma de la AP impulsado, bajo el paraguas de la declaración de la Organización Mundial de la Salud de Alma-Ata (Kazajstán, 1978) había quedado desfasado. En diferentes foros liderados por las principales sociedades científicas vinculadas a la AP (CAMFiC y AIFICC), también la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria y por el mismo Departamento de Salud han intentado, sin demasiada fortuna, diferentes reformas de la reforma de la AP (Plan de Innovación y ENAPISC, entre otros).

La pandemia del Covid19 ha obligado a una adaptación expreso y en un tiempo récord de los dispositivos sanitarios. En los Centros de Atención Primaria (CAP) esta adaptación ha consistido en disminuir drásticamente las visitas presenciales en el centro, atender en espacios diferenciados los pacientes con sintomatología compatible con Covid19, potenciar el seguimiento telefónico y telemático de pacientes con diferentes problemas de salud, y también infectados por el Covid19 y sus contactos y mantener la atención domiciliaria de los pacientes más vulnerables.

Estos cambios han dado la oportunidad de probar formas organizativas diferentes de las habituales que sería bueno mantener en la nueva normalidad que pronto comenzará. Se han activado sistemas de selección de alta efectividad y eficiencia en la puerta de los centros, en los que han participado enfermeras y médicos, ya menudo los administrativos e incluso pediatras y odontólogos de los CAP. Se ha incorporado el seguimiento telefónico masivo de pacientes con patología aguda y subaguda, crónica y sanos (contactos de COVID19), como una alternativa a la atención tradicional presencial, con muy buena aceptación por profesionales y ciudadanos y muy buenos resultados. La resolución rápida de trámites asistenciales previsibles e incidencias varias, basado en el trabajo coordinado de sanitarios y administrativos, ha sido también una realidad. Y finalmente, se ha aportado valor a la atención de forma paradójica, dejando de hacer cosas no relevantes (se han dejado de hacer muchas pruebas de control innecesarias, y también desprescripcions de fármacos poco recomendables o de bajo valor terapéutico) para poder dedicar recursos de mayor importancia para la salud de las personas.

Los números que se conocen son espectaculares. Del total de enfermos por Covid19, el 80% de los casos no pasarán en ningún momento por la atención hospitalaria, y es la AP quien gestiona y gestionará las necesidades que se puedan derivar, y también una gran mayoría de los que son atendidos los hospitales, gracias a la mejora que también se ha producido en las transferencias y continuidad asistencial, volverán a ser seguidos por el primero de los niveles asistenciales.

La situación de pandemia alargará aún unos meses y la vacuna efectiva ante el SARS-CoV2 y los resultados de los diferentes ensayos clínicos enfocados a tratar y curar la enfermedad se prevé que se irán incorporando a la práctica asistencial durante el próximo año. Por ello es necesario establecer un plan para afrontar la “nueva realidad” que debería tener presentes las lecciones aprendidas recientemente y otras ya conocidas, nombradas como grandes titulares a continuación: 1) Prácticas de valor (basadas en efectividad y eficiencia), 2) Actitud reflexiva y proactiva centrada en la calidad y la seguridad, 3) Adaptabilidad organizativa ante los cambios del entorno, y 4) Velar para mantener las características propias de la AP como son la accesibilidad y la longitudinalidad

El éxito de la atención que ha dado la AP se basa fundamentalmente en la capacidad plástica demostrada (adaptabilidad a la nueva realidad), la proximidad a la comunidad, la capacidad de prestar atención a la cabecera de los pacientes, la tecnificación y la apoderamiento (transferencia de competencias como la ecografía pulmonar). Pero por encima de todo, la confianza de la comunidad en la AP, las acciones coordinadas con otros niveles asistenciales y la capacidad de trabajar en equipo han permitido apaciguar el previsible colapso del sistema sanitario.